Luego de ser sancionada la ley de matrimonio igualitario, Alejandro Vannelli (61), representante de artistas, habla sobre ésta, las consecuencias, los beneficios, la oposición, la adopción y sus experiencias personales en las oficinas de su estudio.

Contrajo matrimonio con su pareja Ernesto Larrese (60), actor, el 30 de julio, siendo los primeros beneficiados en Capital Federal.

La ley de matrimonio igualitario se sancionó el 15 de julio tras 14 horas de debate. Con 33 votos a favor, 27 en contra y 3 abstenciones, Argentina se convirtió en el primer país de Latinoamérica en aceptar el casamiento entre personas del mismo sexo.

¿Qué significa la sanción de la ley de matrimonio igualitario para la Argentina?

– Yo creo que va a ser un cambio muy importante, no solamente para la gente que se pueda casar, sino creo que va a ser un cambio de paradigma. No sabemos a dónde va a ir llevando esto. También generó un movimiento muy importante en muchos grupos que se empezaron a manifestar; ya sea apoyando, en contra, algunos de manera muy violenta, otros no. Esto para mí es un gran primer paso para muchos cambios que se vienen.

Ya se están empezando a tratar otros proyectos como la ley de identidad de género. ¿Cree que va a haber otras sanciones con respecto a estos derechos?

Siguen habiendo algunos derechos que aún no están establecidos. Vamos a ir por la ley de identidad de género, porque otra gente tiene otro tipo de sexualidad y no puede ser que no tenga en su documento su nombre que es legal, o en otras situaciones se los hace cambiar de género y votar en las mesas con los hombres para citar un ejemplo.

Hay muchas cosas que tienen que ver con la violación de algunos derechos reales que hay que trabajar.

¿Cuáles son los derechos que recibieron a partir de la ley?

El primero y principal es que desde el Estado no hay una diferencia. Es el mismo nombre, matrimonio, para el mismo derecho, sea para una pareja heterosexual u homosexual.

Uno de los derechos que se otorgan y del que se habló tanto es la adopción. Existe desde 1997 por una ley que habla de “la persona”, es decir que puede adoptar cualquiera. El problema es que la patria potestad la tiene uno solo. Y el otro no puede tomar ninguna decisión. Con el matrimonio, la patria potestad es compartida.

También permite compartir la obra social, la herencia y muchos detalles que tienen que ver con lo social y lo cultural. Además, más allá de todo, está la aceptación, el amparo de la ley frente a la sociedad en la que vivimos.

– El 13 de julio se reunieron frente al Congreso numerosas familias realizando una marcha en contra de la ley de matrimonio igualitario. Vestidos de color naranja, y con banderas con frases como “Vivamos de acuerdo al sexo que Dios nos dio”, se manifestaron a favor de la familia conformada por madre y padre. ¿Qué opina acerca de la marcha donde acudieron muchas personas?

A mí me parece que está bien, que cada cual se exprese. Pero por otra parte, hay cosas que no condicen con su pensamiento. Que ellos por un lado se alteren y utilicen los fondos que le da el Estado a la Iglesia para pagar colegios, para juntar gente y obligarlas desde las escuelas a ir a una marcha en vez de dejar que vayan por sí solos los que quieren ir no me parece correcto.

Cómo puede ser que no hagan eso mismo para pedir a la jerarquía eclesiástica, que tanto Grassi, como el Obispo Storni, o el capellán Von Wernich, dejen de dar misa o comunión. Sin embargo, se alteran con el padre Alessio, que lo único que hizo es apoyar nuestra posición.

– Hay muchas personas que están a favor de la ley de matrimonio igualitario pero en contra de la adopción. ¿Por qué cree que muchos no aceptan esto?

Hay problema con los homosexuales si adoptan niños, a ver si los violan. Lo único que está comprobado hoy en el mundo es que el 90% de los niños o niñas abusados son abusados por sus padres o parientes cercanos de familias heterosexuales, o en las escuelas religiosas, donde hay pederastas y donde ha habido abuso con los niños. El asesino es tanto homosexual como heterosexual; el violador es tanto homosexual como heterosexual; tiene que ver con la persona, no con su orientación sexual.

A pesar de haber muchas personas en contra de la ley, también se encontró una cantidad importante a favor. ¿Usted cree que a partir de esta ley, grupos de la sociedad, fuera de la Iglesia, más conservadores o discriminadores, pueden llegar a abrir su mente?

– Ya lo están haciendo, la cantidad de mails y de encuentros que yo he tenido en la calle con gente me lo demuestra. Conozco el caso de una persona que vivió desde los quince hasta los setenta años ocultándole su condición de homosexual a su familia y su familia ocultándoselo a él también, cuando todos sabían todo, porque no se animaban a hablar. Fui a ver un espectáculo que hace Alcón con Francella y al final un muchacho como de treinta años se me acercó besándome la mano, para decirme que había hablado por primera vez con su madre y se puso a llorar porque habían podido hablar de verdad.

¿Ustedes se querían casar en el 2007…?

Sí, en realidad fue todo un movimiento, porque no teníamos ganas de casarnos. La Federación de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales estaba buscando un caso emblema como para que los abogados pudieran comenzar con este trabajo, y para que tuviera más repercusión en los medios. Se necesitaba alguien que tuviera determinado peso; al ser nosotros una pareja de 31 años, yo tener una hija y nietos, ser conocidos en el medio, muy queridos y nunca hemos sido discriminados en lo general, nos pareció un caso ideal para que nos presentáramos  en el registro civil a solicitar el casamiento para que nos rechazaran y pudiéramos realizar el pedido ante la jueza. En ese momento fuimos a hacerlo para que empezara esta causa. Ahí fue cuando empezó a moverse el caso en la prensa.

– ¿Eso ayudó también a que otras personas se unieran?

Sí, después seguimos con otras estrategias y una de ellas fue presentar muchas parejas, porque como la elección del juez es por sorteo, estábamos esperando que algún juez cambie de posición. Aunque no es lo mismo que el poder legislativo, porque el juez posibilita sólo ese matrimonio y no el resto; era una manera de establecer precedentes, y así fue que hubo nueve casamientos previos a la ley.

¿Qué cree que motivó el cambio entre la situación entre el 2007 y hoy?

– El tiempo influyó. Los cambios se dan de a poco. Nos fuimos encontrando con gente que abrió su mente, el tema en la prensa empezó a interesar más, se empezó a ver que tenía más repercusión en la sociedad, y así se fe trabajando hasta que se logró que se tratara en las comisiones. Pero es todo un proceso, que llegue, que se vote, que pase a Diputados….El año pasado se perdió de a poco, porque la presidenta tenía que ir al Vaticano y el Frente por la Victoria no apareció.

– Para finalizar, ¿qué significa ser la primera pareja que se casó luego de la ley en Capital?

En principio, representa mucho porque nosotros venimos trabajando hace mucho tiempo. Desde la Federación creemos que esta gente, con todo respeto, de Santiago del Estero, no es el primer caso. De todos lados salía alguien para ser los primeros, pero ninguno había participado del proceso anterior. Nosotros somos los que abrimos paso. La intenciòn de todos era que nosotros teníamos que ser los primeros en casarnos y así lo fuimos.

A mí me pone muy orgulloso. Nunca lo imaginé así, ni ocupar ese espacio. Pero significa mucho porque hemos trabajado para eso, sin pensar en que seríamos los primeros.

 

Alejandro Vannelli está comprometido en la búsqueda de los derechos igualitarios, ya que desde hace años viene anhelando este reconocimiento por parte de la ley hacia la unión de las personas del mismo sexo. Según cuenta Alejandro, estuvo presente durante todo el proceso judicial hasta que se aprobó la ley y acudió a los poderes legislativos y judiciales. Estando en el Congreso sufrió el repudio de miembros de la Iglesia y católicos ortodoxos, pero también tuvo la dicha de recibir reconocimientos por parte de otro sector de la sociedad que se sintió, a partir de la unión civil con Ernesto, capaz de dar a luz su orientación sexual.

Dice que así como existen las violaciones de niños en familias heterosexuales, y hasta dentro de la Iglesia, no hay por qué creer que hay más posibilidades de abuso en homosexuales. Cree que muchas cosas cambiaron en la sociedad argentina desde aquel 2007, cuando él junto a su pareja se quisieron casar y se lo negaron, y piensa que a partir de esta ley todavía hay cosas que van a seguir cambiando.

Se lo ve muy conmovido por el resultado de dicha aprobación, y por supuesto por los recuerdos de la ceremonia de bodas y la gran fiesta realizada…fue él quien dijo “se trato de una fiesta de la alegría”.

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