Las fuerzas internacionales sufrieron ayer la pérdida de un avión norteamericano tras haber atacado objetivos militares libios con más de 20 misiles.

Los tripulantes del F-15 Strike Eagle lograron salvarse. Actualmente, se encuentran,  con lesiones menores, en manos norteamericanas.

Uno de los ocupantes logró lanzarse en paracaídas aterrizando en un terreno rocoso y se escondió en la granja de la familia de Hamid Moussa el-Amruni, a unos 38 kilómetros de la ciudad de Bengasi.

“Vi cómo el avión giraba una y otra vez mientras caía”, señaló Mahdi el-Amruni, que acudió al lugar acompañado por otros lugareños que hablaban inglés. “Ardía, luego las llamas se apagaron y finalmente reaparecieron”.

Un avión estadounidense recogió al piloto mientras que los rebeldes libios cuidaron del oficial de armas. Luego, una unidad de las fuerzas llegó por él, explicó un vocero del Comando estadounidense de África.

Descartan entre los motivos, el que haya sido derribado por un avión enemigo. El portavoz señaló que podría haber sufrido una falla técnica.

 

Fuente: Agencias

Anuncios