Funcionarios de Estados Unidos, Alemania, España y Finlandia advirtieron sobre supuestos actos de corrupción en Argentina, según reflejan los cables diplomáticos estadounidenses filtrados por WikiLeaks.

De acuerdo con los cables, la embajada de Estados Unidos en Buenos Aires alertó en 2008 sobre “el marco institucional débil y castrado” del país, debido a los intentos por combatir la corrupción pública.

En ese mismo año, el ex embajador de Alemania en Buenos Aires, Wolf Rolf Schumacher, anunció que un funcionario del Ministerio argentino de Planificación le pidió un soborno al directivo de una compañía de su país, al que éste se negó. El CEO de la compañía se dirigió a Julio De Vido, el ministro del Planificación Federal. Sin embargo, “no demostró interés en obtener el nombre del funcionario involucrado y en cambio recomendó al CEO que filmara y grabara el siguiente pedido de coima”, afirmó.

Los documentos norteamericanos se refieren, a su vez, a supuestas afirmaciones del secretario general de la Presidencia de España, Bernardino León, sobre su “preocupación” por el nivel de corrupción en la administración.

Por otro lado, la encargada de negocios de la embajada finlandesa con juridicción en Argentina y Uruguay, Petra Theman, indicó que “los altos niveles de corrupción” de Argentina en comparación con Uruguay, los llevó a instalar la papelera Botnia allí. Esto provocó el peor conflico en décadas entre ambos países.

Asimismo, se alude a declaraciones realizadas al poco tiempo del inicio del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner por el entonces embajador de Estados Unidos en Buenos Aires, Earl Anthony Wayne, quien equiparó a este gobierno con el de Carlos Menem indicando que el nivel de corrupción era “tan malo o peor”.

Ante tales acusaciones, el ministerio de Planificación Federal, Julio De Vido, aseguró que los cables de WikiLeaks publicados por La Nación “son un refrito de mentiras, que copia y pega las tapas de Clarín, La Nación y Perfil de los últimos años”.

“Todas esas denuncias fueron desestimadas por la justicia, pero el multimedio monopólico y sus acólitos las siguen publicando como si fueran verdades reveladas. Afortunadamente los argentinos hace un tiempo dejaron de creerles a Clarín y a La Nación”, expresó.

Con respecto a las declaraciones del ex embajador de Estados Unidos Earl Anthony Wayne y de sus quejas por no autorizar el ingreso del fondo Eton Park en Transener, De Vido explicó que  “lo que hicimos fue impedir que la columna vertebral del sistema energético quedara en manos de un fondo buitre con domicilio incierto y nula experiencia”.

Fuente: Agencias

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