El príncipe William de Gran Bretaña contrajo matrimonio esta mañana con Kate Middleton, a 30 años del casamiento entre el príncipe Carlos y lady Diana.

Los encargados de oficializar la ceremonia fueron el principal conductor del servicio fue el deán de Westminster, John Hall; el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams que fue encargado del rito matrimonial, y el obispo de Londres, reverendo Richard Chartres, amigo personal del príncipe Carlos y sacerdote del funeral de la princesa Diana, responsable del sermón.

A las 10.15 hora local, llegó a la abadía de Westminster el príncipe William junto a su hermano y padrino de la boda, el príncipe Harry. Fueron escoltados hasta el altar por el deán y capellán de Westminster mientras aguardaban la entrada de la novia.

Luego, con la “Marcha de Los pájaros” hizo su aparición la reina, abuela del novio.

Más tarde, vestida de blanco con un diseño de Sarah Barton para Alexander McQueen y coronada con la tiara halo Cartier, cedida por la reina, llegó Kate Middleton en un Rolls Royce Phantom VI, en vez de un carruaje real. Entró a la abadía de la mano de su padre, Michael Middleton.

El príncipe William le murmuró, por lo bajo, “estás tan guapa. ¡Bellísima!”.

Acto seguido, comenzó el intercambio de los votos y del anillo. El príncipe Harry, le cedió la alianza al arzobispo de Canterbury para bendecirla.

Los novios se dirigieron a firmar el registro de matrimonio, tras el altar, donde reposan los restos de Leonor de Castilla junto a los de su esposo, Eduardo I, y de otros reyes de Inglaterra.

Otros de los matrimonios reales como los príncipes de Asturias, Guillermo y Máxima de Holanda o Harald y Sonia de Noruega, Victoria y Daniel de Suecia y Alberto de Mónaco y Charlene Wittstick que se casarán el próximo 2 de julio, se encontraban en el lugar.

Luego de la ceremonia, se dirigieron al balcón del palacio de Buckingham y frente una multitud se dieron el tan esperado beso dos veces.

La pareja hizo un recorrido por las calles de Londres, donde cientos de ciudadanos y turistas los esperaban para saludarlos. La gente gritaba, silbaba y agitaba sus banderas. Ellos respondieron sonrientes y emocionados saludando con la mano.

El cortejo de los novios estuvo escoltado por sendos escuadrones de la Caballería real y formado por otros cuatro coches de caballos.

Fuente: Agencias

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