Un avión de la empresa Sol cayó ayer a la noche en el paraje de Prahuaniyeu, provincia de Río Negro, dejando 22 personas fallecidas.

El accidente se produjo alrededor de las 21, pero recién tres horas después los rescatistas pudieron llegar al lugar en busca de sobrevivientes. Sin embargo, todos los pasajeros y la tripulación murieron, entre ellos un menor.

Según fuentes, el último contacto que tuvo el piloto ocurrió a las 20.50 solicitando autorización para descender debido a una emergencia, ya que comunicó un “engelamiento” de la nave, fenómeno con el que se denomina al congelamiento de las gotas de agua que impactan sobre la estructura de un avión.

No obstante, la compañía declaró que “hasta el momento no existe evidencia alguna sobre las causas del siniestro que será investigado oportunamente por la Junta de Accidentes de la Administración Nacional de Aviación Civil”.

“Es imprudente hablar de las causas de esta tragedia: hay que esperar las pericias técnicas tanto de la Junta de Accidentes Aeronáuticos como de SAAB, la fabricante sueca del avión”, señaló Carlos Rinzelli, directivo del sindicato de pilotos.

El secretario argentino de Transporte, Juan Pablo Schiavi, aseguró que el avión “estaba en regla, había cumplido con las revisiones técnicas correspondientes y su piloto tenía más de 4.500 horas de vuelo probadas”.

El avión, un Saab 340 biturbo, que cumplía el vuelo 5428, había partido de Córdoba y realizó dos escalas, una en Mendoza y la última en Neuquén, de donde despegó a las 20.08. Tenía como destino final la ciudad de Comodoro Rivadavia, en la provincia de Chubut, un vuelo estimado -en ese último tramo- en una hora y cincuenta minutos.

En el hecho ya tomó intervención la Junta de Investigaciones de Accidentes de Aviación Civil (JIAAC), cuyos peritos viajarán en las próximas horas al lugar del siniestro.

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