En el 2010, más de 600 mujeres fueron reclutadas para ser explotadas sexualmente en el país, según asegura la red de organizaciones no gubernamentales que se ocupan de buscar a esas mujeres y de contener a las familias de las víctimas.

La trata de personas en Argentina es una problemática que nadie desconoce, que se encuentra a la vista de toda la sociedad, pero que, pese a ello, sigue existiendo. Diversas organizaciones sociales denuncian y asisten a las víctimas de esta situación. Sin embargo, hay muchas personas involucradas que permiten que esto suceda.

La trata constituye una de las formas más claras de violación a la condición de las mujeres y de los niños, y a los derechos humanos.

El código penal argentino tipifica la trata de blancas como la facilitación o la promoción de la corrupción o prostitución de menores de edad, sin distinción de sexo, o de mayores de edad, mediando engaño, violencia, amenaza, abuso de autoridad o cualquier otro medio de coerción.

Según La Fundación María de los Ángeles, que es una organización que lucha contra el delito de Trata de Personas, existen diversos métodos de reclutamiento que lleva a las mujeres a caer en las redes de trata. Las víctimas pueden ser tomadas por asalto en la vía pública y mediante la violencia física son trasladadas con fines de explotación. Previamente, toman sus datos personales e identidad, para luego usarlos para someterlas y amenazarlas. Por otro lado, puede comenzar como una oferta laboral, ya sea por medio de un aviso clasificado en un diario o de forma verbal, con buenas remuneraciones y sin experiencia. Puede suceder que estos trabajos se encuentren alejados de su lugar de residencia, y, con la tentación de salir de su actual situación que generalmente no es buena, acceden a tal engaño. Asimismo, se las puede reclutar a través de internet. Puede llamar la atención del victimario debido a fotos subidas o a distintas características que las mujeres pueden exponer. A su vez, falsas agencias de modelos, que solicitan fotos de jóvenes, realizan castings y desfiles, pero en realidad son una trampa. El ofrecimiento de matrimonio o convivencia constituye otro de los métodos, ya que la víctima se enamora de agresor, quien no se muestra como tal, sino que promete una vida determinada. El aislamiento que se concreta genera una desprotección en la víctima y un quiebre emocional que suele facilitar el sometimiento.

Las mujeres que enfrentan esta problemática se encuentran en situación de vulnerabilidad, debido a la falta de documentación, ausencia de vivienda digna, falta de higiene, promiscuidad y explotación por parte de las personas que manejan el negocio de la prostitución.

Para que haya una red de trata se necesitan tres personas, asegura el fiscal platense Fernando Cartasegna: “uno que capta, uno que traslada y otro que recibe y explota”. La Plata se encuentra como la tercera ciudad de la provincia de Buenos Aires con mayor cantidad de prostíbulos, ubicándose detrás de Mar del Plata y Bahía Blanca. La fundación La Alameda denunció recientemente la existencia de 84 prostíbulos en Mar del Plata y la jueza en lo correccional interviniente rechazó 60 allanamientos, pero ordenó 18 en los cuales se encontraron 14 casos de prostitución. Sin embargo, se considera que el número de establecimientos es mayor, y muchos de ellos se encuentran ubicados cerca de comisarías, lo que aumenta la sospecha de protección policial ante estas actividades.

Otro de los lugares más proclives a la trata y el que tiene la ley más tolerante hacia la prostitución es La Rioja. En esta provincia ocurrió uno de los casos más importantes en la historia de la trata de personas: el caso de María de los Ángeles “Marita” Verón. Susana Trimarco, su madre, la sigue buscando desde principios de 2002, cuando su hija fue secuestrada en Tucumán y trasladada a La Rioja para someterla a la prostitución. Sin embargo, ella no se dedica sólo a su búsqueda personal, sino que también rescató a una veintena de niñas y mujeres que se encontraban cautivas en ambas provincias donde permaneció Marita, y justo con la Interpol logró repartiar a otras que habían sido vendidas a España. “Las vendían en La Rioja por 3500 euros y cuando llegaban a España, las mafias que operan allá las trasladaban a la ciudad de Burgos”, asegura Susana. Las menores de edad forman parte del tráfico interno entre provincias o países limítrofes como Bolivia, Brasil o Paraguay, mientras que las más adultas son vendidas a Europa, particularmente España o Italia. El tráfico sexual de mujeres es el cuarto negocio clandestino en el mundo debido a su rentabilidad.

A su vez, ella denuncia a las instituciones frente a este situación: “Esto no se trata de negligencia judicial o policial, sino de un engranaje de complicidades y encubrimientos que involucra a la Justicia, a la policía y al poder político riojano, que no pueden ni quieren descubrir una red de trata y tráfico de mujeres y niñas que desde hace años funciona aquí con contactos fluidos en provincias vecinas, aunque algunos cabecillas estén presos. Son negocios mafiosos que mueven muchísimo dinero y no pueden dejar de funcionar, entonces toman la posta otros socios o los mismos parientes: hijos, padres y hermanos que siguen haciendo crecer esa mina de oro construida en base a vejaciones, sometimientos, tormentos, esclavitud y hasta muertes”.
Distintas chicas  y mujeres se acercan a Susana para contarle sus propias experiencias o de sus compañeras, siempre de forma anónima: “Una persona me paró en la calle, dijo que sabía quién era yo y por eso me contaba que a la chica suiza la drogaron y la secuestraron para entregarla a una red de prostitución, pero que se les fue de las manos y la mataron”.

Por otra parte, sin el consentimiento de los clientes no habría trata de personas. Como afirma la Licenciada en Sociología Leila Vecslir, muchos de los hombres consideran a la prostitución como algo eterno y beneficioso para ambas partes. Se habla de un trato equitativo, de un pacto justo, sin darse cuenta de la existencia de redes de explotación y tráfico de personas, la situación de encierro de mujeres dentro de prostíbulos, la coacción económica y social, entre otros derechos que son vulnerados. Los entrevistados por la socióloga aseguraban: “(…) ellas están ahí más allá de que yo vaya o no, es como dice el dicho ‘es el oficio más viejo del mundo'” o “(…) Yo creo que como es la profesión mas vieja del mundo creo que por algo está, no se. Vos ves muchas chicas y a veces te llama la atención que una chica tan bonita esté en ese lugar y no haciendo otra cosa (…) Y hablando con ellas de plata y esas cosas, las minas, te das cuenta de que es porque es plata fácil, o sea es mucha plata la que ganan”. Leila Vecslir sostiene que los clientes se refieren a las mujeres prostituidas como prostitutas y no como mujeres. Esto implica que ella encarna una esencia y que el cliente desaparece de esta relación social; es decir que las hacen responsables de su estado.

Frente a esta situación, la organización Basta de Trata, propone ciertas medidas preventivas a nivel individual y social y comunitario. Con respecto a las primeras, hay que informarse sobre la problemática y advertir sobre la existencia y funcionamiento de las redes. A su vez, hay que cuidarse, es decir, hay que alejarse de los autos con vidrios polarizados y sin patentes; tener cautela con los ofrecimientos laborales que no especifican los remitentes ni responsables y desconfiar de aquellos que prometen una alta remuneración; no brindar información privada por Internet y no entregarle los documentos a nadie. Se debe denunciar ante la desaparición de una persona por más de cinco horas y exigir que se tome como un posible caso de trata de persona.

Sin embargo, también es necesario de acciones colectivas de la sociedad civil y el Estado para solucionar este delito. Las medidas que se pueden tomar son campañas públicas a través de los medios de comunicación, talleres en escuelas, foros de debate, programas de prevención y asistencia a las víctimas.

Por último, se puede acceder a la Dirección General de la Mujer en Carlos Pellegrini 211 7º piso o llamar al 4393-6466/62 frente a las violaciones de los derechos de la mujer. La Fundación María de los Ángeles, también permite realizar denuncias y ayuda asistencial para las víctimas. Posee una Oficina en San Miguel de Tucumán en Córdoba 381 o llamando al 0381 421-4255 y una Oficina en la Ciudada Autónoma de Buenos Aires en Arenales 1805 o comunicándose al 011- 4815-8550.

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