Actor de teatro, televisión, cine y cantante, Nicolás Maiques es un artista multifacético que está ingresando también en el terreno de la producción.

Trabajó en televisión en novelas como “Doctor Amor”, “Rebelde Way”, “Floricienta”; en teatro en “El viaje a ninguna parte”, “Socorro, malcriados”, “El Espejo”, “Las déspotas”; en cine en “Palermo Hollywood” y “Vivir intentando”, sacó su disco “Diferente pero igual” y realizó diversas publicidades. Actualmente, se encuentra realizando y produciendo “Chicos Católicos, apostólicos y romanos”.

Sin embargo, a la hora de elegir alguna de las actividades que más disfruta hacer, no puede. Le gusta poder realizar un poco de todo, ya que “cada cosa tiene su jugo y su color”.

Es por eso también, que estudió teatro, canto y baile en diferentes lugares. Asegura que “fui tomando un poquito de cada cosa y fui armando mi propio combo”.

Maiques nos cuenta sus primeros pasos en el mundo artístico, algunos de sus trabajos y cómo, además de dedicarse a la actuación, comenzó a incursionar en el campo de la producción junto a Juan Paya.

¿Cómo empezaste a interesarte por lo artístico?

Desde que tengo uso de razón siempre quise actuar, cantar, bailar, siempre quise lo mismo. Y fui de a poco entendiendo cómo era el sistema, que había que estudiar, dónde se hacían castings, cómo era el medio y de a poquito fui metiéndome, trabajando.

¿Qué género te gusta interpretar más?

Te diría todo, pero gana la comedia, es lo que más me divierte. El humor lo traslado a casi todo lo que hago. Hasta en la música, que tengo un disco que voy moviendo principalmente de manera virtual, pongo también una cuota de humor; canciones divertidas. Las letras y música son propias, pero me vinculo con otros músicos que me ayudan, me hacen los arreglos, tampoco hago todo, ni se tanto de todo. Soy partidario de que cuanto más te fusiones, mejor.

Te fuiste un tiempo a España a trabajar.

Tuve dos momentos con España, uno cuando fui muy chico, que me costaba conseguir trabajo, pero era porque no había agotado todos los recursos, no había entendido bien como era el sistema para trabajar. Estaba como ansioso, quería trabajar ya y me broté y me fui a España. Pero me di cuenta que iba a ser mucho más difícil, no teniendo contactos ni currículum porque era muy chico, no tenía casi experiencia, había hecho poquitas cosas. Y dije ‘no, tengo que volver a mi país y agotar todos los recursos ahí’.

Después hace un tiempo estuve viajando pero porque Vodafone, una marca de telefonía celular e internet, me contrato como su imagen durante unos meses, así que estuve viajando para hacer unos comerciales. Evidentemente hay algo con España que voy y vengo.

También trabajaste en Floricienta, ¿fue un quiebre en tu carrera?

Y por ahora a nivel mediático o de exposición fue lo que mayor repercusión me trajo. Aprendí muchísimo: eran 12 hs diarias de grabar, de ensayar en paralelo las obras de teatro, hacer un Gran Rex. Ahí debute en teatro, había estudiado pero no había hecho ninguna obra. Yo venía haciendo tele y publicidad más que nada y debutar para casi 4 mil personas fue increíble. Después hacer giras, hacer recitales en Vélez para 40 mil personas, hacer giras mundiales a 11 países, fue una experiencia inolvidable y claramente si eso no es una bisagra no sé que es. Pero el tema es no quedarse con eso, no estancarse y crecer para el lado que sea.

¿Cuál fue tu mayor desafío laboral?

A nivel actoral, la primera comedia musical para adultos que se llama “Las déspotas”, que componía un esquizofrénico y era una mezcla de esquizofrenia con humor. Ese personaje fue difícil de componer pero lo disfrute mucho, no es que lo padecí. Tuvo una gran dificultad a la hora de ensayar, pero una vez que encontré el personaje con el director, fue disfrute.

También en “El viaje a ninguna parte”, otra obra que realicé, hacía siete personajes diferentes, que hubo un momento que iba por el quinto personaje y dije ‘y ahora qué voz que pongo al sexto y séptimo’.

Pero en realidad mi mayor desafío es lo que me está ocurriendo ahora, de producir y también producir a la vez que actúo, porque ahora estamos produciendo dos obras de teatro más donde no actuamos ni Juan Paya ni yo, y ahí ya es diferente, porque tenes una tarea menos. Pero estar produciendo, escribiendo, actuando, todo a la vez es un estrés y es un desafío; es algo nuevo.

¿Las dos obras nuevas de que se tratan?

“Ansiedad” es una obra muy psicológica, una mezcla de géneros, es una comedia dramática psicológica, porque cuenta la historia de un chico con trastorno de ansiedad generalizado, una patología. Tiene mucho de la enfermedad real, muy realista en ese sentido, y tiene también una historia de amor y otros personajes como para acompañar y que sea una trama.

Nos asesoramos, leímos mucho. Tengo la suerte de tener al alcance de mi mano a mis padres que son médicos, médico mi padre y psicóloga mi madre, así que una vez escrita la obra se la hice leer a mi madre para ver qué no era fiel a la enfermedad o qué nos convenía o no decir, lo mismo con mi padre, porque nuestra idea es que sea fiel a la enfermedad pero no que se vuelva una clase, sino apunta a otra cosa que no tenemos ganas.

“Y ella quién es” es humor absurdo, delirio, para venir a divertirse.

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