El humor es algo imprescindible para cualquier persona. Se lo utiliza como terapia para aliviar el dolor, aumentar la calidad de vida de pacientes terminales, entre otros beneficios mentales y emocionales.

A partir de la risa se puede comenzar a ver la vida desde una óptica positiva, relajarse, y disfrutar más de los placeres cotidianos. Además, es una manera sencilla de mejorar la salud, a través de emociones placenteras.

La importancia del humor se conoce desde hace siglos, en donde las personas se reunían en templos para reírse con el fin de equilibrar la salud.

En culturas ancestrales de tipo tribal existía la figura del “doctor payaso” o “payaso sagrado”, que era un hechicero vestido y maquillado que utilizaba el poder terapéutico de la risa para curar a los guerreros enfermos.

“Con la terapia del humor se trata de incorporar este lenguaje en contextos donde prima la tristeza. Por eso el trabajo es sutil, fino y siempre dando lugar a ese otro que puede querer participar o no”, explica Mariana Bernasconi, estudiante del último año de Psicología y participante del proyecto “Sonrisa de fin de semana”.

Bernasconi eligió su profesión con el fin de poder cambiar, mejorar y ayudar a otras personas, ya que considera que eso también alimenta su vida, no sólo en valores, sino para repararse a uno mismo.

Además, estudió cinco años teatro y es guionista, lo cual le permite un mejor desempeño, no sólo desde el punto de vista clínico.

Se dedicó a brindarles risas a los pacientes del hospital, ya que se sintió cautivada por Patch Adams y quiso hacer algo similar. “Es un trabajo conexión Alma-Alma, y eso más allá de ser un trabajo, me repara a mí como ser humano y me parece que no tiene precio”, declara.

La terapia del humor trabaja con todos los elementos del clown para acercarse al paciente desde otro lugar y permitiendo generar un empatía distinta.

“Trabajamos mucho apoyándonos en la música: hay una guitarra, un violín, un acordeón. Es un lenguaje distinto, entendible por todos y al que cada uno le puede dar un significado propio. Sumado a eso, creo que cada melodía trae a nosotros un personaje imaginario para cada paciente que recrea una escena que puede ser maravillosa”, expresa Bernasconi.

Asimismo, la estudiante de psicología señala que no hay un modelo de paciente conformado, sino que todos están abiertos al humor. “En mi caso me acerco más a los pacientes oncológicos y particularmente niños. Lo ideal es llevar esta propuesta a contextos que estén más cerca de la adversidad”, agrega.

Los efectos provocados en los pacientes pueden ser variados: “algunos se ‘mueren de la risa’, otros que te miran con recelo y cuesta ganarse la confianza, otros que se prestan para crear, para imaginar. Algunos cambian notablemente el ánimo o la vitalidad”.

“Es maravilloso ver que un chico te espera, que se acuerda del nombre de tu personaje, que te quiere no porque lo que haces sino por lo que tu personaje le representa”, expresa Bernasconi.

Lo que más disfruta de su trabajo es la mejoría, los espacios que se crean para ellos y la cura de los pacientes. Sin embargo, existen también momentos de dificultad, como cuando hay que sostener a una familia que llora, cuando alguien se derrumba, cuando un chico “se va”.

Es una terapia que puede ser realizada por cualquiera, pero generalmente, como equipo, la mayoría de las personas que se acercan a ayudar son estudiantes de psicología, medicina o con formación como clown.

A pesar de las dificultades y momentos de tristeza, “en el alma te queda un trabajo que es único y es que hiciste todo para cambiar la calidad de vida de una persona y me parece que eso le da más peso”, concluye Bernasconi.

Escrito para 3K Todo Noticias www.3ktodonoticias.com.ar

Anuncios