Dejando de lado la función estética, se encontró un nuevo uso para los tatuajes: informar a los servicios médicos de que el paciente tiene alguna enfermedad crónica o alergia.

En Estados Unidos se comenzó a utilizar cada vez más este tipo de mensajes en la piel como “Diabético. Tipo2”, acompañados de adornos como tribales o un corazón.

Anteriormente, las personas que tomaban este tipo de precauciones usaban pulseras o colgantes, pero el problema era que podían perderse o romperse con el tiempo.

Barb Wagstaff, fundadora de la asociación canadiense Diabetes Advocacy, explica que “son especialmente prácticos para aquellos que trabajan en lugares en los que no está permitido portar colgantes. En esos casos los trabajadores se sienten más seguros”.

Algunos tatuajes informan que el portador padece algún tipo de alergia, como a la penicilina; otros que la persona no quiere recibir algún tipo de tratamiento como la reanimación cardiopulmonar.

El doctor Aldasouqui, endocrinólogo, recomienda que los profesionales médicos aprovechen esta tendencia para dar consejos sobre cómo deben ser empleados.

Además, señala que sería útil que los tatuajes siguieran unos mismos patrones y que se ubiquen siempre en la misma zona del cuerpo, como en los brazos o en el pecho.

En su protocolo de actuación, los profesionales de emergencias siempre deben buscar información sobre las enfermedades del paciente y sus preferencias de tratamiento, y buscan cualquier tipo de brazalete, colgante o tatuaje.

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