El buceo es un deporte extremo que permite contactarse con la naturaleza, disfrutar del agua, compartirlo con otros y encontrarse con uno mismo. El Instituto Argentino de Actividades Subacuáticas presenta diversos cursos para formarse en esta actividad.

El Instituto Argentino de Actividades Subacuáticas es una idea que nació hace mucho tiempo. Claudia Pastorino, instructora Trainer de buceo deportivo por la S.S.I, dirige actualmente al IAAS, luego de haber desarrollado sus conocimientos y experiencia en la enseñanza del buceo recreativo en las aulas y la piscina con Tito Rodríguez, el creador del Instituto. A los ocho años comenzó a bucear, principalmente, porque su padre era buzo. Es su medio de vida tanto económicamente como por pasión. “Esto es lo que me hace vivir”, expresa.

Los cursos iniciales son de una duración de cuatro meses, con 16 clases teóricas y 16 prácticas en pileta, ya que para bucear es determinante tomar todas las precauciones necesarias. Hay que saber lo que se está realizando por seguridad propia. “No pasa nada si se sabe. El buceo es un deporte extremo, que si uno se equivoca, le cuesta la vida. Es por eso que decidimos tomarnos 15 clases más el examen. Hacer algo serio para que luego sea divertido”, señala Claudia.

Sin embargo, no es necesario tener preparación previa para realizar el curso. “Sí es necesario que la persona tenga actitud y que lo quiera hacer. Con el agua es querer hacerlo por voluntad propia y no por algún amigo. Tampoco hay que tener fobia, no es una cuestión de querer superar un miedo. Luego de cuatro meses, si no se sabía nadar, ya se pueden mover en la superficie del agua. La natación es lenta, pero es necesario que las personas se sientan relajadas, confortables y que se puedan encontrar con la naturaleza; que el buzo solo vaya a disfrutar”, explica la instructora.

Entre otras actividades que se pueden realizar están el snorkeling, fotografía digital o fotosub inicial/avanzado, rescate en el agua, guía de buceo, buceo profundo.

Además se realizan viajes por el mundo para practicar lo que se llevó a cabo en las clases. En Argentina solamente se pueden realizar en Puerto Madryn, pero las aguas son frías.

Para conseguir el certificado, hay que pasar por tres instancias: el aula teórica, la piscina y el mar abierto.

Los buzos se acomodan, principalmente según lo económico, a los viajes. Los lugares en donde se pueden realizar las prácticas son el sur de Brasil (lo más barato), donde las aguas son calmas y hay buena temperatura. Este viaje tiene un valor de 600 dólares por tres días de buceo. La camadería es una de las cosas más importante, en donde no solamente van los cuatro cursos que dicta  Claudia, sino también otros buzos.

Otros lugares a donde se puede ir a bucear son: Bahamas, Roatán, Cozumel, Mar Rojo, Cuba, Cancún o al litoral de Brasil.

Luego de haber aprobado las tres instancia, incluidas las cuatro inmersiones abiertas, se emite una credencial internacional de la S.S.I (Scuba Schools International), la certificadora de buceo más prestigiosa del mundo. Además, es reconocida y aceptada por la Prefectura Naval Argentina y que permite bucear tanto en lugares nacionales como internacionales, es decir, que tiene una doble validez y un valor agregado que en otro lugar no hay.

Esta credencial no se vence y le permite al buzo poder realizar la actividad en lugares de hasta 18 metros de profundidad, con un compañero, por temas de seguridad, para ayudar si algo sucede.

Claudia define al buceo como “apasionante, pero que si no se hace desde la pasión no sirve para transmitir. Tengo muchas horas de trabajo con muchas personas, que sin pasión no podría hacerlo. IAAS queda ubicado en plena capital, en el centro, lo cual representa un desafío para mí. Desde adulta que vengo buscando algo que me sacara de un problema grave que yo tenía y el psicólogo me recomendó realizar algo que hacía tiempo quería hacer. Con el buceo se me pasó todo. Es el mejor trabajo del mundo. Pero es difícil ser mujer y realizar esta tarea. Existen muchos prejuicios. Hace muchos años que me dedico a esto y varias veces tuve que demostrar lo que no hace falta. El 80% de mis alumnos que vienen, llegan recomendados. Eso es un buen indicio de que están bien y cómodos”.

Asimismo, la instructora Trainer de buceo deportivo expresa que  “Bucear es sentir. Es difícil de ponerlo en palabras. Es sentirse libre. Estás con el equipo y abajo hay 1000 metros en el fondo. Saltar de la pared es volar. Escuchas tu respiración y nada más. Solo el silencio. Es encontrarte con vos mismo, que solo el buceo y la meditación lo permiten. Es más que solo la natación. Para eso hay que capacitarse cuatro meses, para poder sentir todo esto”.

Para mayor información se puede acceder al sitio web:http://www.iaas.com.ar

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