Category: Opinión


Nunca Más

Ya pasaron tantos años de aquel acontecimiento y sin embargo todavía duelen las heridas.

Particularmente, no me siento involucrada de forma directa, pero estos hechos ocurrieron en mi país, en las cuadras por donde camino diariamente en aquellos años…

Es increíble la fatalidad humana, si es que se le puede llamar humano. Somos tantas personas que vivimos en este mismo lugar, como para que todos tengamos que tener las mismas idiologías.

¿Qué sería de nosotros si todos pensáramos lo mismo, si nos comportáramos todos por igual?

¿Dónde estarían esas diferencias que nos hacen a cada uno tan especial?

¿Quién es el encargado de decidir qué es lo que está bien y qué es lo que está mal?

¿Por qué una determinada idiología y no otra?

¿Por qué esa necesidad de ir contra el ser humano, contra uno mismo?

¿Acaso no somos personas civilizadas? ¿Nos quedamos en la época de las cavernas?

¿Cómo es posible que haya lugar para los secuestros, las torturas?

¿Cómo se pudo permitir que millones de familias quedaran incompletas, desvastadas, sin saber si un familiar suyo murió o qué le pasó?

¿Cómo después de tantos años hombres y mujeres se enteran de que sus padres no son sus padres sino que los biológicos fueron secuestrados por la dictadura?

¿Cómo se puede vivir con ese sentimiento de no saber qué te puede llegar a pasar el día de mañana, mientras dormís, a vos y a los demás?

¿Cómo habrá sido ese sentimiento de llegar a la escuela, facultad, trabajo y darse cuenta que cada vez quedan menos?

¿Cómo se podría estar en un lugar sin libertad de expresión, sin esa libertad total, controlado todo el tiempo en todo sentido?

¿Cómo es posible dar vuelta la cara y pretender que no pasa nada? ¿Son culpables ellos también? ¿Saber y no hacer nada?

¿Y si haces algo y te llevan a vos también?

¿Son momentos en los que uno debe renunciar a lo que es para preservar su vida o seguir teniendo sus principios aunque eso le cueste la vida?

Estos días son momentos para reflexionar. Es uno de los grandes acontecimientos que hay que tener siempre presente, que nunca hay que olvidar; por los cuales hay que aprender y observar todo lo horroroso que millones de personas tuvieron que pasar para que esto no vuelva a suceder, para que el pueblo nunca más lo permita. Hay que hacer justicia, porque por más que ya hayan pasado 35 años, los recuerdos siguen latentes. Hay que seguir peleando hasta conseguirlo. NUNCA MÁS.

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Cuando era chica siempre me preguntaba qué quería ser cuando fuese grande. Fue una pregunta, cuya respuesta me fue difícil encontrar. Creí tenerla cerca mío todo este tiempo, pero cuando se acercaba el momento decisivo la perdí.

Me di cuenta de que hay otra cuestión de fondo mucho más grande que la elección de una profesión. Ésta es el por qué. No quiero buscar simplemente algo porque en un futuro me traiga recompensas económicas, sino un lugar donde me sienta bien conmigo misma, pueda hacer lo que realmente me apasiona en esta vida y donde pueda ayudar al resto de las personas aunque sea desde un punto insignificante.

No aspiro simplemente a quedarme sentada esperando que el mundo mejore por sí sólo, sino hacer algo para contribuir al cambio; denunciar las atrocidades que pasan a nuestro alrededor para que la gente tome conciencia.

Quiero ayudar a los que no tienen nada porque la vida fue injusta con ellos, a que los demás los reconozcan por lo que son y no por lo que no tienen; para que lleguen lejos y consigan lo mínimo e indispensable que debe tener un ser humano.

Pero no sólo mostrar el lado negativo de la vida, sino también el positivo: las personas que ayudan a los demás, no porque tienen lo económico para hacerlo, sino porque tienen un gran corazón. También poder difundir conocimiento, información, como por ejemplo señalar los avances tecnológicos o científicos o  exponer las grandes hazañas del mundo del espectáculo y del deporte, entre otras cosas.

Sin embargo, no sólo me quiero conformar con el estudio del presente o del futuro cercano, sino también del pasado: investigaciones sobre hechos anteriores que podrían volver a suceder y otros que no queremos que se repitan. Poder aprender de los errores cometidos por otras personas o por nosotros mismos, es decir, estudiar el pasado para comprender el presente.

En su momento, parecía imposible encontrar una profesión que se adaptara a toda esta serie de objetivos para mi vida, pero luego de pensar en algunas posibles carreras, me decidí por el periodismo. No solamente puedo mostrarle la realidad a las personas, ya sea a través de un medio gráfico, audiovisual o digital, sino que también puedo combinar mis dos pasiones,  la escritura y la investigación. Particularmente, me gustaría dedicarme a trabajar en un medio gráfico. A partir de ello, espero poder lograr mis propósitos e informarle al resto de la población sobre distintos aspectos culturales, políticos, sociales, económicos, etcétera.

En mi opinión, es una profesión enriquecedora, ya que se está constantemente en relación con lo que pasa alrededor y con la materia prima del oficio, no como en otros tipos de trabajos.

Y cuando a veces me siento frustrada con todo lo que hay que hacer para llegar a la meta y que las horas pasen sin poder hacer otra cosa que no sea el estudio, me detengo a pensar si esto realmente merece tanto esfuerzo. Y sí, todo el esfuerzo del mundo vale la pena cuando uno está haciendo lo que realmente le gusta, su pasión; cuando no hace sólo las cosas por uno mismo, sino también por los demás. Y espero seguir con tanta motivación como cuando descubrí que por muchas razones quería ser periodista.