Según un estudio realizado por la Escuela de Negocios de la Universidad de Chicago, en el marco de una evaluación sobre el nivel de adicción a las herramientas como redes sociales o mail, Twitter puede ser más difícil de resistir que los cigarrillos y el alcohol.

El Twitter puede ser más adictivo que fumar o tomar alcohol, e incluso, a medida que avanza el día, la “fuerza de voluntad” del usuario va disminuyendo entorno a otras pulsiones.

Según Wilhelm Hofmann, director del equipo encargado del sondeo, “algunas actividades fisiológicas como el sueño o el sexo pueden generar impulsos más fuertes, pero la gente es más propensa a ceder a las necesidades digitales”.

Además, asegura que “hay personas que están más atentas a los tweets que a las conversaciones donde están físicamente presentes”.

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