casablancaPerdida entre medio de las avenidas que rodean las plazas de Washington, me senté en un banco para mirar el mapa. Si hay algo que te puede confundir en la ciudad son las diagonales. El resto de las calles se caracterizan por tener números y letras, lo cual lo hace simple para cualquier turista como yo. Pero nombres como “Pennsylvania” o “Connecticut”  todavía no me eran familiares.

Tenía que estar cerca de uno de los lugares más importantes de la capital, incluso del país. Decidida a seguir, aunque eso implicara volver a perderme, empecé a caminar hacia la dirección que más me llamó la atención y ahí estaba: la Casa Blanca.

Es el edificio público más antiguo del Distrito de Columbia y la Av. Pennsylvania al 1600 es la dirección más famosa de todo Estados Unidos. Desde aquí, todos los presidentes, excepto George Washington, dirigieron su mandato. Desde 1972, la Casa Blanca se convirtió en un símbolo de la presidencia americana alrededor del mundo y, junto con el Capitolio, representan la libertad y los ideales de la Nación.

Decenas de personas estaban allí paradas, a pesar del calor agobiante del verano, contemplando el edificio más visto de todas las películas americanas. Se sacaban fotos intentando pasar los barrotes que la encierran para tener una imagen todavía más clara.

Sus jardines bien cuidados se observan a su entrada junto a una fuente y a sus costados se distinguen los edificios del Estado, la Guerra y la Marina y el Departamento del Tesoro.

Sin embargo el lugar por dentro no estaba vacío. “¿Qué hacen esas personas saliendo de la Casa Blanca?” preguntó un niño a su madre mientras pasaban por allí. Se puede realizar una visita guiada, pero para poder conseguir una cita existe una espera de alrededor de seis meses.

Siguiendo un camino con mucha historia, a unas pocas cuadras de la Casa Blanca (aunque con el calor se puede hacer un poco más intenso) se encuentra el Monumento a Washington. Con forma de obelisco, como el de Buenos Aires, pero que me resultó todavía más grande, se lo puede observar desde muy lejos.

Rodeado por banderas estadounidenses, el monumento se veía impecable en la altura. Hacía poco tiempo que había estado colmado de gente que festejó el Día de la Independencia con fuegos artificiales que hacían todavía más impresionante el lugar.

El monumento es una conmemoración al primer presidente de los Estados Unidos y líder del revolucionario Ejército Continental, George Washington, quien logró la independencia del país luchando contra los británicos.

En 1884, se convirtió en la estructura más alta del mundo, hasta 1889, cuando se construyó la Torre Eiffel.

Tanto el Monumento a Washington, como la Casa Blanca, son unos de los símbolos más importantes de la historia norteamericana. Miles de turistas, tanto extranjeros como del propio país, visitan a diario estos lugares en busca del conocimiento de las raíces estadounidenses.